domingo, 24 de octubre de 2010

A las puertas de la cuarta dimensión

Los físicos que trabajan en el acelerador de partículas en Ginebra (CERN) aseguran que en un plazo de siete años se podrá hallar la partícula de Dios, que probaría la existencia de una nueva dimensión, y supondría un gran paso para demostrar la aplicabilidad de la teoría de cuerdas.
“Los universos paralelos, formas desconocidas de materias, dimensiones extras… estas no son cosas de ciencia ficción barata, sino teorías muy concretas de la física que los científicos están tratando de probar con el LHC y otros experimentos”, señala el boletín de los trabajadores del CERN de este mes.
Las partículas chocan en acelerador cada vez con una mayor energía, y se espera que las pruebas de la nueva dimensión comiencen a aparecer en los datos que se obtienen de ordenador.
El director del CERN afirmó la semana pasada, que los protones estaban chocando a un ritmo de cinco millones por segundo, y ha dicho que para el próximo año los impactos ocurrirá una velocidad superior.
Los teóricos del CERN señalan que se podrían detectar indicios de una nueva dimensión en los datos que se computarizan a través del ordenador. Esta dimensión se encontraría más allá del largo, el ancho, la profundidad y el tiempo, que son las dimensiones que ya conocemos.    

                                                    Acelerador de partículas de Ginebra


¿Qué es la teoría de cuerdas?
Para hablar de esta teoría tenemos que remontarnos a 1919. Un físico alemán, Theodore Kaluza, completamente desconocido, sugirió que nuestro universo podía tener más de tres dimensiones, aquellas que todos somos capaces de ver. Lo que a priori podría parecer una idea absurda y descabellada fue posteriormente  confirmado por un físico tan representativo como Einstein.
Esta teoría pretende contestar a la siguiente pregunta: ¿cuáles son los componentes básicos fundamentales indivisibles que componen todo en el mundo que nos rodea? Sabemos que los objetos están formados por átomos. También sabemos que esos átomos tienen pequeños electrones orbitando alrededor de núcleos formados por neutrones y protones, y que a su vez, éstos tienen partículas similares en su interior.
Lo que introduce de nuevo esta teoría es lo siguiente: dentro de estas partículas hay algo más, un filamento de energía que está vibrando todo el tiempo (de ahí el nombre de teoría de cuerdas).
Estos filamentos pueden vibrar de maneras diferentes, creando, según la frecuencia con la que lo hacen, las diferentes partículas y en consecuencia, el mundo que nos rodea. Es decir, las diferentes frecuencias con las que vibran estas cuerdas, producen diferentes partículas.
Cuando Kaluza estudió los cálculos matemáticos para desarrollar esta teoría de los filamentos, se dio cuenta de que no funcionaba en un universo con cuatro dimensiones de espacio, ni tampoco con cinco, ni con seis. Según las ecuaciones que estudió, sólo sería aplicable en un universo de que tuviese 10 dimensiones de espacio y una de tiempo. Esto nos lleva a la conclusión de que el mundo tiene más dimensiones que aquellas que vemos.
Si el lector desea saber un poco más acerca de esta teoría, debería ver el siguiente vídeo en el que Brian Greene, físico y profesor de la universidad de Columbia explica detalladamente en qué consiste y como se desarrolla la teoría de cuerdas.

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