lunes, 13 de diciembre de 2010

El CSIC apuesta por las nuevas tecnologías

El Consejo Superior de Investigaciones Científicas con sede en Madrid, tiene su puerta de acceso en la calle Serrano. A pesar de estar en el centro de la ciudad, muy cerca de la Castellana, su edificio está envuelto en un acogedor silencio. Cuando entras en el complejo, que está acompañado por la Residencia de Estudiantes, por el Museo de Ciencias Naturales y por la Facultad de Ingeniería Industrial, da la sensación de encontrarte en un parque alejado del bullicio madrileño.

Entrada desde la Residencia de Estudiantes


Si se accede desde la Residencia de Estudiantes, donde un día se conocieron Salvador Dalí y García Lorca, dos hileras de aromáticas plantas de romero dan la bienvenida al visitante. Es una señal más de que ante sí se abre un complejo que encierra saber e historia a partes iguales.

Según Salvador Guerrero, la arquitectura del conjunto de pabellones que forman la Residencia de Estudiantes, que se inspiran en el estilo mudéjar, sin copiarlo, representa la idea de arquitectura defendida por el entorno de la Institución Libre de Enseñanza.

Si dejamos atrás la Residencia, llegamos al CSIC, que surgió también como resultado del esfuerzo de la Institución Libre de Enseñanza y de la filosofía krausista. El CSIC actual entronca con la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, que entre 1907 y 1939 fue la encargada, con algunos éxitos notables, de sacar a España del considerable atraso científico en el que se encontraba.

Logo del CSIC


El CSIC, que genera el 20 % de la producción científica nacional, es la mayor institución pública dedicada a la investigación en España y la tercera en Europa. Tiene carácter multidisciplinar, y realiza investigaciones avanzadas en todas las disciplinas científicas.

Cuando un estudiante de periodismo entra en el la sede del Centro de Investigaciones Científicas para conocer sus entrañas tiene dos opciones: ir al gabinete de comunicación y recibir la información institucional correspondiente, de manos del encargado del mismo, o “explorar” las instalaciones.

La primera tarea es fácil, aunque los resultados son decepcionantes, ya que la información que se recibe es la misma que consta en la página web. La segunda es más complicada y puede suponer un incordio para los trabajadores del centro.

En mi caso, el día 26 de noviembre, probé las dos. Como era de esperar, cuando fui al departamento de comunicación se deshicieron de mi con unos cuantos folletos informativos y con una mirada de desdén.

Logo biblioteca Rocasolano
En la segunda táctica obtuve más resultados, y fui cordialmente invitado por la organizadora de unas charlas sobre tecnología y ciencia a asistir a una conferencia sobre los avances que el teléfono móvil había traído a la gestión de la biblioteca Rocasolano del CSIC, “la biblioteca que va a ti” reza su eslogan.



La biblioteca Rocasolano fundada en 1946 ha abierto sus puertas a las nuevas tecnologías, y conscientes de ello ponen a disposición de sus usuarios, un 80 % de los cuáles son sudamericanos, la posibilidad de solicitar libros desde el teléfono móvil.

Conscientes de la relevancia de las redes sociales, han decidido extenderse a Factbook, Tuenti y Twitter. Esperando así ganar repercusión y presencia entre los internautas y como método para hacerse conocer.

Cabe apuntar como nota negativa que toda la información que se publica tanto en el blog como en Facebook no deja de ser información institucional que ha pasado diversos filtros y que esconde aquellas noticias que puedan ser controvertidas.

jueves, 2 de diciembre de 2010

La NASA abre la puerta la existencia de alienígenas

La ventana con la que buscamos vida en el Universo ha aumentado después de que un equipo de científicos encontrara por primara vez una bacteria que se alimenta de arsénico. El descubrimiento se ha publicado hoy en la edición online de la revista Science, e mañana en la edición impresa.

Toda la vida que se conoce, se construye en base a seis elementos: carbono, oxígeno, hidrógeno, nitrógeno, azufre y fósforo. Son estos átomos los que construyen las moléculas de ADN, las proteínas, las grasas que compone las células de los animales, las plantas, los hongos y las bacterias.



Bacterias
Cuando se mira fuera del planeta Tierra para encontrar vida, los científicos tienen la costumbre de buscar en los ambientes que pueden ofrecer estos elementos. “La vida como la conocemos necesita algunos elementos y excluye otros”, dice Arial Anbar, uno de los autores del artículo de la Nasa. “¿Pero serán estas las únicas opciones? Se preguntó el científico en el comunicado de prensa.

El descubrimiento de Felisa Wolfe-Simon, primera autora del artículo, que trabaja en el Instituto de Astrobiología de la Nasa, responde esta pregunta. El artículo comienza explicando que existen seres vivos que consiguen sustituir átomos específicos de moléculas extrañas para otros que tienen propiedades semejantes. Como por ejemplo, algunos artrópodos que tienen cobre en lugar de hierro en la sangre.

La científica intentó verificar esta posibilidad con uno de los seis elementos principales: el fósforo. Este átomo, que compone la estructura de ADN y que es crucial para la composición de proteínas y grasas, podía ser sustituído por el arsénico, un átomo mayor, altamente venenoso, pero que está justo debajo del fósforo en la tabla periódica, lo que indica que tiene muchas propiedades semejantes.

Estereotipo de extraterrestre

“Sistemas bioquímicos análogos a los que conocemos hoy se podrían utilizar arsénico como función biológica equivalente al fósforo”, explicó en un comunicado Wolfe-Simon, “estos organismos podrían haber surgido desde el inicio de la Tierra y pueden haber existido hasta hoy en lugares poco corrientes”.

Por esta razón, la astrobióloga fue hasta el lago Mono en California, que es rico en arsénico, para extraer muestras de sedimentos con poblaciones de bacterias. En el laboratorio, colocó estas muestras con grandes dosis de arsénico y sin ningún fósforo. Después de algún tiempo verificó que las bacterias estaban creciendo.

La cepa que creció se denomina GFAJ-1 y pertenece a la familia de las bacterias Halomonadaceae. Aunque crece mejor en ambientes con fósforo, el equipo hizo varios tests, y encontró pruebas de que el arsénico fue incorporado en el ADN y en las proteínas.

Felisa Wolfe-Simon


Este organismo tiene una doble capacidad. Puede crecer tanto con fósforo como con arsénico. Esto convierte a esta cepa en algo muy peculiar; aunque está lejos de convertirse en una forma de vida alienígena, que deriva de una rama diferente de la vida”, explicó Paul Davies, uno de los autores del estudio, puede ser la punta de un iceberg de diferentes tipos de vida que hasta ahora la comunidad científica no contemplaba.

Según Felisa Wolfe-Simon, lo más importante es que estos resultados vuelven a recordar la flexibilidad de la vida. “Esta historia no es sobre el arsénico o sobre el lago Mono”, apuntó. “Si existen seres en la Tierra que pueden hacer algo tan sorprendente, ¿qué puede mostrar la vida que nosotros todavía no hayamos visto?. Para saber un poco más vea el vídeo de la autora del estudio.